A Flausina
El escritor portugués João Chagas, dijo una vez que Oporto no era una ciudad, sino una familia. Y así lo he sentido durante todos estos meses en los que he estado aquí viviendo. Pero de nuevo, llega el día de marcharse, irse, volver, regresar, abandonar. El viento sopla en otra dirección y me empuja de nuevo a Málaga. Repentinamente me hallo despidiéndome de la ciudad y de todos lo que hicieron mi vida en ella, una experiencia única. Doy mis últimos paseos por la Baixa, el Mirador Victoria, Virtudes, la Ribiera, el puente Luis I, los paseos obligados de la ciudad. El Palacio de Cristal y mis lugares preferidos. Las calles son como arterias por donde corre sangre, que son la vida de los portuenses y la mía misma que quedará aquí por siempre sembrada.




