No
llegué. No pude completar el viaje. No fui. No terminé el camino de vuelta a
casa. Me detuve aquí en Málaga, de nuevo, y comienzo a viajar pero de otra
forma. El viaje que ahora emprendo no me lleva por cielos ni carreteras. Los
kilómetros se transforman en metros y los aviones y trenes, en bicicletas y
autobuses urbanos. Ahora intento que los desplazamientos, tan cortos como son,
me lleven no solo de un lugar de la ciudad a otro, sino además, a un nuevo
lugar de mí mismo.
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25 de marzo de 2017
8 de noviembre de 2014
Desembarco
Nada y avanza contra la fuerza del agua
que se opone sin piedad a su misión.
Como él, miles hemos desembarcado esta
mañana, miles seguirán desembarcando a lo largo del día. De momento solo le
importa sobrevivir, su mirada confirma el pánico, el terror del momento, el
comienzo del final de las muertes que por lo visto, por fin parece estar cerca.
Ha tragado agua, respira con fuerza, cae y se levanta, lucha porque sabe que su
lucha individual es la lucha de un mundo que se resiste a morir de esta forma.
Yo en cambio no tengo miedo, yo tengo mi
cámara.
Fotografía: Robert Capa, 1944
21 de diciembre de 2013
Carta a la abuela
Para:
Carmen Alonso
De:
Gabriel Vargas Zapata
¿Cómo
estás abuela? Feliz navidad. Por aquí está haciendo un frío terrible, no sé
cómo puedo soportarlo. Espero que estés bien.
No
puedo dejar de acordarme de ti en estas fechas, bueno de ti y de tus hallacas. Ya
sé que no solía comerlas tan a menudo, porque para eso ya estaban las de mi
mamá que nunca se acababan por mucho que abriera la nevera y estaban hechas con
el mismo amor. Pero las tuyas, elaboradas sin ningún cuidado, sin ningún
propósito más que el de alimentar a los que contigo cenaban. Bueno la masa
sabía a puro caldo y el relleno, simple a veces con menos ingredientes, era un
regalo al estomago y lo llenaba a uno de amor.
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