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17 de noviembre de 2016

Pasaporte


En este momento viajo en tren, en un vagón vacío y frío, pero confortable. Los cristales de las ventanas reflejan mi imagen y no me permiten ver el camino. Puede que no tenga ninguna certeza de hacia dónde voy, literal y metafóricamente. Tal vez he errado todas las rutas hasta ahora. Lo que busco no lo hallaré en ningún país, en ninguna de las ciudades que ya he recorrido o en las que me quedan por conocer. Pero en este viaje en particular, tengo la certeza de encontrarme con una parte de mí, que por mucho tiempo no había logrado identificar. Sé que he repetido esto muchas veces, pero en esta ocasión, textualmente es así.


Viajo en tren de Oporto a Vigo. Llueve todo el tiempo. Las paradas son eternas y el recorrido se hace mucho más largo de lo previsto. Solo llevo una mochila con pocas cosas. Voy en búsqueda de mi identidad venezolana, voy a encontrarme conmigo mismo en un papel, un sello y una foto. La misión de este viaje es renovar mi pasaporte (vencido hace ya varios meses) y certificar mi ciudadanía. Un mero trámite, una diligencia más, pero sin la cual, no podría regresar a Venezuela. Creo que estoy reuniendo los ingredientes para esta vuelta y comienzo por buscar a mi país, en otro.

 



1 de marzo de 2012

Bebo Vinotinto


La experiencia de anoche fue sencillamente única, no hay otra manera de describirla. Viví el partido con intensidad y agonía, agarrado a una bandera que mi hermosísima madre me envió previamente por correo, y que luego me sirvió de capa para salir del estadio de La Rosaleda con la frente en alto y orgulloso de tener una selección como La Vinotinto.

No voy a contar ni a describir la evidente ventaja con la que España se impuso anoche sobre Venezuela, independientemente de la cantidad de goles, ya que en realidad el dominio en el campo se sintió más allá de eso, se sintió incluso moralmente, aunque debo decir que los primeros 25 minutos, los vinotintos contuvieron muy bien a la campeona del mundo e incluso llegaron a desarrollar una buena defensa, donde Vizcarrondo fue imprescindible.

Lo que sí quiero contar son anécdotas como que, los pocos venezolanos presentes en el estadio estábamos totalmente dispersos, salvo un grupo más o menos grande que, instrumentos en mano, armaron una autentica fiesta a ritmo de tambor. Fiesta que por cierto, alargaron hasta después de terminado el partido, concentrándose para ello en plena puerta principal del estadio.

Yo en cambio estaba rodeado de españoles, creo que era la única bandera venezolana de la zona, aún así, no me amilané a la hora de gritar ¡dale Rondón! y ¡Coño ´e su madre! Cuando España marcaba gol, o simplemente aplaudir cuando el momento lo exigía.

La gente de mi alrededor, todos con camisetas de La Roja, vuvuzelas, bufandas y pancartas exigiendo a Iker una camiseta o un guante, fueron de lo más amables, algunos incluso hasta se disculpaban conmigo cada vez que marcaban. Otros se atrevieron –para mi sorpresa- a elogiar a la selección venezolana, sobre todo por su participación en la última Copa América.

Al final recibí muchas palmadas en la espalda, comentarios alentadores e incluso una que otra felicitación. Sin dunda, una de las mejores cosas de la noche. Aunque también me gustó muchísimo que cuando Rondón abandonó el estadio, recibiera el aplauso del público en su conjunto, españoles y venezolanos. Durante el partido algunos se atrevieron a comentar que si marcaba algún gol, no les importaría. Y también pedían a gritos que no le lesionaran. Y así fue la noche…

Finalmente, me despido con la siguiente reflexión: antes, durante y después del partido solo escuché buenos comentarios sobre La Vinotinto, la gente fue muy respetuosa, todos nos la pasamos bien viendo a nuestras selecciones. Es triste en cambio escuchar a venezolanos hablar paja de nuestra selección, refiriéndose a ella incluso como la peor del mundo. Con ese tipo de estímulos no vamos a Brasil.

PD: El título de este post y el post en sí, es simplemente un homenaje a la selección venezolana de futbol profesional.

21 de noviembre de 2011

Crónica de un voto anunciado

 He seguido la pre campaña, la campaña y en especial la jornada electoral del día de hoy con mucho interés, sin haberme terminado de interesar por ningún candidato en especial. Estoy seguro que cada candidato tiene al menos una propuesta útil, y que si las juntáramos todas, mejor nos iría. Pero no estamos en Suiza y a lo hecho pecho.

15 de agosto de 2011

Muchos ruidos, pocos papas

Cuanto se ha dicho de la visita del Papa y de las benditas jornadas mundiales de la juventud, que a mi personalmente me importan un pepino, no soy católico y nunca lo seré, y podría enumerar ahora mismo una lista de miles de razones por las que no serlo. Pero eso no es lo que vengo a decir.