El plátano bien podría ser el mejor amigo del venezolano.
Es el acompañante incondicional de todos nuestros sabores y un descanso entre
el perejil y el ají que pueblan nuestra gastronomía. El plátano frito, he de
acotar, en aceite muy caliente, conduce los grandes guisos y los nobles
contornos hasta el destino feliz de nuestra boca, donde establecemos una
conversación abierta y directa con su sabor y donde finalmente nos rendimos
ante su fantasía.
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14 de enero de 2017
24 de octubre de 2016
Llover y mojarse
El cielo cocina su mejor lluvia con nubes de vino y
vientos de castañas asadas, el olfato se crispa cuando el agua cae y Oporto se
deshace en una humedad terrible que no sabe de abrigos. A mi boca viene de
repente un delicioso sabor a piña. Pero no es piña de verdad, sino un recuerdo.
Paladar y mente juegan. Cualquier recoveco es aliado de la espera, mientras el
paraguas se arma de valor, porque vivir aquí es hacer de la lluvia sangre y
comulgar con ella en sus sentimientos más hondos, donde van a parar todos
aquellos pensamientos que no saben nadar, como este, que se moja antes de salir
de casa, porque ya vio al cielo, sabe que va llover y se va a mojar.
24 de agosto de 2016
De los pies a los sueños
Ya en Málaga, la mente y el corazón continúan su viaje.
El cuerpo, vacío e hipnotizado, camina por inercia y sigue llenándose de buenos
momentos. Se ríe, besa y se enamora, cuenta granos de arena y estrellas. Abraza,
absorbe el cariño, se contagia de la alegría y del optimismo de quienes le
rodean; que son muchos y él siente que los quiere a todos. El sol y la feria.
Pero cuando se ha estado tanto tiempo en el aire, aun en
la tierra, los pies siguen volando.
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