En Porto bebemos mucho
vino. Yo ya me acostumbré. Tendrás que acompañarme en cada copa, embriagarte
conmigo en el almuerzo y en la cena, recorrer a pie estas calles pintadas que conozco
casi de memoria, que me son ya familiares y que de a poco se han convertido en
un hogar.
No hay nada más bonito que
tener un hogar, pero más bonito aun es tener varios. Y aunque la vida me ha
regalado ya unos cuantos, este, este amor, es especial. Porto me ha llevado,sin querer, a mi niñez, y todo lo que me haga viajar a ese lugar -porque, no sé
tú, pero mi infancia no es un tiempo pasado sino un lugar presente, que puedo
visitar cuando quiera. Me la paso yendo y viniendo-; todo lo que me lleve allí,
decía, también es un lugar querido, y todo a lo que le tengo cariño quiero
compartirlo contigo. Todas las cosas que uno ama, solo desea verlas juntas, en
armonía. Así, amando y siendo amado, las personas alcanzan la auténtica belleza
de aquello que les hace realmente humanos, si es que somos humanos de verdad.
