Estos días dulces son de Lima. El azúcar cae del cielo y
se transforma en picarones con miel, en las manos de una mujer morena de rostro
iluminado, que se llama Carmen.
Mis últimos días son dulces. Me preparo para volver. Suelto
un plato y cojo otro.
Una cachanga de platano me abraza y me ata los cordones
de los zapatos. Me tropiezo con el arroz con leche, con el arroz zambito, con
la mazamorra morada, con el pie de manzana y el keke de casa, con los piononos
y los pañuelos.
A Lima hay que venir con el estómago vacío.
