La
América que no muestra el cine y las series de televisión, estas últimas, en su
pleno siglo de oro, se haya de manera muy legible en Las vidas de Grace (Destin Cretton, 2013). El filme aflora una
compleja gama de problemas sociales, con la familia como principal objeto de
estudio, convirtiéndose en casi un laboratorio de conductas, bajo un estricto
tono indie, pero además, con un ritmo
y un desenvolvimiento visual, que la hacen una pieza exquisita a la par que
contundente.