La
gente no es pendeja, los pendejo son los políticos cuando tratan de entender la
manera de votar de los venezolanos. Para mi Chávez (muerto y reencarnado para
siempre en una amalgama ideológica de puro marketing, propaganda de masas y
estética kitsch, llamado ahora chavismo)
no es más que una consecuencia necesaria tras cuarenta años de incompetente y
falsa democracia. Aunque me situó muy a favor de la primera mitad del segundo
mandato de Carlos Andrés Pérez, probablemente el único intento serio por
abortar el estado paternalista al que hemos estado sometidos de Simón Bolívar
para acá. Pero claro, esto lo digo ahora porque en aquel entonces yo era solo un
chamito que acompañaba a mamá, papá, tíos y padrinos, a reuniones políticas,
comandos de campañas y jornadas electorales, aunque fuera solo para ayudar a
cargar con los refrescos y el café.
