1 de septiembre de 2013

La fiesta de los dioses



Juerga hasta el fin

Ya sé que al leer el título, lo primero que se os viene a la mente es “¡vaya, otra mierda más!”
Si veis el tráiler ya no os digo nada.
Y realmente así es, es otra mierda más de ese enorme volcán de superproducciones en el que se ha convertido Hollywood, y que no para de escupir, año tras años, una cantidad abismal de cine basura. La cosa es que, por una parte, Juerga hasta el fin se propone precisamente eso, ser sin rodeos, una mala película; pero serlo desde la crítica y desde la sátira.




Seth Rogen y Evan Goldberg no se han currado un gran argumento, de hecho han recurrido al más básico de todos: el apocalipsis bíblico, probablemente, la abeja madre de todas las desaster movie de la historia. Presentado además sin aditivos y sin empaques. El dúo de directoresguionistas han ido directo al grano y sin apenas jugar con la intriga, nos revelan desde el comienzo, el leit motive de la película. En adelante, se dedican a machacar la misma idea, usando distintos puntos de vista y distintos tratamientos para un mismo tema. En definitiva, es pues una película sin secretos.


Pero, en medio del desastre, de las imágenes grotescas y escenas auténticamente gores; vemos también a Michael Cera ser atravesado por un poste de luz mientras encuentra su teléfono móvil supuestamente extraviado, en el bolsillo de su pantalón (a quién no le ha pasado). Vemos las grandes y archifamosas letras de H O L L Y W O O D, incendiándose y cayéndose a pedazos. También a Emma Watson, la única británica, dándole una autentica paliza a un nutrido grupo de actores americanos. Y así, una retahíla de alegorías que, paralelo al taquillazo que nos venden, elabora todo un discurso sobre la industria del cine americano.


Hay otra cuestión en Juerga hasta el fin, que la termina definitivamente de distinguir del montón y la convierte sin duda, en uno de los mejores estrenos del año: James Franco, Seth Rogen, Rihana, Channing Tatum, Michael Cera y el resto del reparto, se interpretan a sí mismos, en un intento por ridiculizar todavía más al star system operante y por crear un pequeño hilo de realidad, en medio de tanta fantasía y tanto caos. Algo así como El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) pero a lo barato y cutre y sin filosofía.

Desde ¡Marcianos al ataque! (Tim Burton, 1996), del que han bebido muchísimo Rogen y Goldberg, no veía nada tan alocadamente divertido, sin necesidad alguna de un sentido propio más que la pura destrucción y el juicio evidente hacía una industria literalmente en llamas. Hay significativas referencias también a South Park: Más grande, más largo y sin cortes (Trey Parker, 1999), hay también todo un discurso detrás del hecho de que solo se gastaran 32 millones de dólares en hacerla (que es nada si lo comparamos con los 190 millones que costó por ejemplo, Pacific Rim de Guillermo Del Toro).


Juerga hasta el fin es un filme honesto, es original y crítico, no recurre a la parodia, además es divertida y simple. Me evocó una extraña nostalgia por aquella época en la que entraba en las salas de cine sin mayores pretensiones más que pasar un buen rato entre amigos o primos y al mismo tiempo, ver una película, sin importar cuál fuera, lo que importaba realmente era estar dentro de la sala. También era una época en la que la gente entraba a ver la película de verdad verdad, y no a meterse un chute de redes sociales, pero eso es otra cosa.

PD: El título de este post es un homenaje a la clásica película de Billy Wilder.

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